Sobre A Trazos
Cada encargo, trazo a trazo.
Para talleres que trabajan por encargo y quieren prometer solo las fechas que pueden cumplir.
De dónde viene
A Trazos nació mirando trabajar a un taller de bordado de verdad. Los encargos llegaban por WhatsApp y por Instagram; las medidas, en una captura; el diseño, en otra; y la fecha de entrega, en la memoria de quien la había prometido.
No era desorden: era un oficio que había crecido más deprisa que sus herramientas. Un cuaderno aguanta unos pocos pedidos. Cuando llegan muchos a la vez, basta un despiste para que una fecha se escape.
Así que hicimos la herramienta que le faltaba a ese taller, y a todos los que trabajan como él.
Una fecha que prometes es una promesa, no una suposición.
Por qué «A Trazos»
Un bordado no se hace de golpe: se hace a trazos, puntada a puntada. Una pieza de cerámica, un mueble o una tarta de encargo, igual: capa a capa, con paciencia y con las manos de quien sabe.
Así queremos que se sienta llevar tu taller: cada pedido en su sitio, uno detrás de otro, sin que ninguno se pierda por el camino.
Para qué estamos
Queremos que quien hace las cosas con las manos pueda decir una fecha sin miedo, cobrar lo justo y dedicar el día al oficio y no al papeleo.
Cómo funciona
Todo A Trazos descansa sobre dos ideas sencillas.
Un taller no es una agenda de citas
Un taller no reparte huecos de media hora: reparte horas de oficio a lo largo de semanas. Por eso A Trazos cuenta las horas libres de cada habilidad, semana a semana —las horas de bordar no sirven para montar—, y separa el tiempo de una persona del de una máquina: una impresora 3D puede pasarse la noche trabajando sin ocupar a nadie.
La promesa que importa es la fecha que puedes cumplir
Tu cliente te dice cuándo es su día —la boda no se mueve— y, si quiere, cuándo le gustaría tenerlo. Tú respondes con una fecha comprometida, calculada con tu capacidad real. Solo esa es una promesa, y desde ella A Trazos cuenta hacia atrás, con el envío y un margen de seguridad, hasta el día en que la pieza tiene que estar terminada.
Para tu cliente
Tu cliente no tiene que registrarse en nada. Le mandas un enlace y, desde ahí, confirma que el pedido es suyo, aprueba el diseño y ve cómo avanza. Menos «¿cómo va lo mío?» por mensaje, y más tiempo para el taller.
Un escaparate para compartir
Si quieres que te encuentren, tu escaparate reúne en una página pública tus productos, tus precios —o «a consultar»— y tus trabajos terminados. Quien lo visita te escribe por WhatsApp o Instagram con el mensaje ya preparado.
Tus datos son tuyos
- Los datos de tu taller son de tu taller. Ningún otro taller puede verlos.
- Los datos de tus clientes sirven para llevar sus pedidos, y para nada más.
- Si alguien nos pide que borremos sus datos, los borramos.
En qué creemos
Oficio
La herramienta se adapta al taller, y no al revés.
Honestidad
Si algo no cabe en tu semana, lo ves antes de prometerlo.
Claridad
Cada pedido dice en qué punto está, sin tener que preguntar.
Sencillez
Palabras de taller, pocas pantallas y nada que sobre.
Hecho con talleres
A Trazos crece junto a los talleres que lo usan. Leemos cada idea y cada fallo que nos cuentas, y eso es lo que decide qué hacemos después.
Hablemos
- Para contarnos cualquier cosa
- hola@atrazos.app
- Si algo no funciona
- soporte@atrazos.app
A Trazos
Hecho a trazos, para quien hace las cosas con oficio.